
El polo norte magnético de la Tierra ha registrado un movimiento considerable que obligó a expertos de Estados Unidos y el Reino Unido a actualizar el World Magnetic Model 2025 (WMM2025). Este estándar global es fundamental para la orientación en el planeta, ya que de él dependen desde las brújulas digitales de los teléfonos móviles hasta las complejas herramientas de navegación aérea y marítima.
Monitoreado desde hace casi dos siglos, este fenómeno geofísico captó de nuevo la atención de la comunidad científica internacional tras mostrar un comportamiento inédito: una desaceleración histórica en su ritmo de desplazamiento que plantea nuevos retos para la navegación de alta precisión.
¿Por qué se desplaza el polo norte magnético?

A diferencia del polo norte geográfico —un punto estático definido por el eje de rotación de la Tierra—, el polo magnético es un objetivo en constante movimiento. Es el punto exacto hacia donde apuntan las agujas de las brújulas, y su ubicación varía debido a las dinámicas del hierro fundido que fluye en el núcleo externo del planeta, situado a unos 3.000 kilómetros de profundidad.
Las corrientes en el núcleo generan el campo magnético terrestre, una barrera protectora invisible que cumple funciones esenciales:
- Escudo espacial: Protege a la superficie del viento solar y de la radiación cósmica dañina.
- Guía de navegación: Permite el funcionamiento de la orientación magnética histórica y moderna.
- Espectáculo natural: Posibilita la formación de las auroras boreales y australes.
Desde que el explorador británico James Clark Ross determinó su posición por primera vez en 1831 dentro del Ártico canadiense, el polo magnético se ha desplazado más de 2.200 kilómetros, acercándose gradualmente a la región de Siberia.
Una desaceleración sin precedentes

Durante la segunda mitad del siglo XX, el polo norte magnético avanzaba a un ritmo pausado de unos 15 kilómetros anuales. Sin embargo, al inicio del siglo XXI su velocidad se disparó, alcanzando trayectorias de entre 50 y 60 kilómetros por año.
Los datos más recientes revelaron un giro imprevisto: la velocidad de desplazamiento descendió a aproximadamente 35 kilómetros por año. Los especialistas señalan este ajuste como el freno más pronunciado desde que existen registros sistemáticos del fenómeno.
A pesar de que el cambio es progresivo, exige revisiones técnicas en los sistemas de posicionamiento global. Los científicos atribuyen esta alteración a variaciones en las corrientes de convección del hierro líquido dentro del núcleo, un fluido metálico a más de 5.000 °C cuyos patrones son altamente volátiles.
Las investigaciones apuntan a una especie de “pulso” entre dos grandes concentraciones magnéticas en el hemisferio norte: una situada debajo de Canadá y otra bajo Siberia. El debilitamiento de la masa magnética canadiense habría provocado la aceleración previa hacia territorio ruso, mientras que su reconfiguración actual explica la reciente desaceleración.
WMM2025: La actualización de la brújula global

El World Magnetic Model (WMM) es elaborado de forma conjunta por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) y el Servicio Geológico Británico (BGS). Publicado cada cinco años, funciona como la referencia oficial para los instrumentos de orientación en todo el mundo.
La entrega WMM2025, presentada en diciembre de 2024, mantendrá su vigencia hasta finales de 2029 para garantizar que la tecnología moderna continúe trazando rutas exactas, a menos que las profundidades de la Tierra decidan cambiar el rumbo de forma imprevista.
