Desde la Revolución Mexicana
Texto: Kary Bousquet
Fotos: @factualesycon

La Puerta del Sol lleva formando parte de Coyoacán desde 1918. Cuando abrió sus puertas, la Ciudad de México todavía se llamaba Distrito Federal, Ciudad Universitaria ni siquiera existía y Coyoacán conservaba buena parte del ritmo de un antiguo pueblo. Más de un siglo después, sigue ocupando prácticamente el mismo lugar en la vida del barrio.

Está a unos pasos del Jardín Centenario y de la Plaza Hidalgo, así que es fácil terminar ahí después de caminar por el centro. No importa demasiado si uno llega por una cerveza, por curiosidad o simplemente buscando un lugar donde descansar un rato del bullicio.

Tras un periodo de cierre, la cantina volvió a abrir en 2023, conservando ese aire de sitio clásico que pocas veces sobrevive a las remodelaciones. La barra, las mesas y las fotografías recuerdan que algunos establecimientos no sólo venden comida o bebida: también resguardan una pequeña parte de la historia cotidiana de la ciudad.

Durante décadas, La Puerta del Sol ha compartido el paisaje bohemio de Coyoacán con lugares igualmente emblemáticos como el Café El Jarocho o La Guadalupana. Es parte de ese pequeño mapa de sitios donde distintas generaciones han celebrado, discutido, brindado o simplemente dejado pasar la tarde.
Quizá por eso sigue siendo una de esas paradas que vale la pena hacer. No porque sea perfecta ni porque haya cambiado con los tiempos, sino porque todavía conserva el encanto de los lugares que saben exactamente lo que son.

